El calor en los pollos de engorde.
Anteriormente se abordó
la relación existente entre temperatura y humedad del aire con la sensación de
calor experimentada por las aves. Queda señalar, cómo el calor radiante afecta a los pollos de carne y la importancia del
aislamiento térmico de los techos.
Casi todas las
instalaciones avícolas cubanas son de techos con tejas de asbesto, cemento o
zinc galvanizado. La conductividad térmica de estos materiales permite
transferir grandes cantidades de energía calorífica desde el interior o hacia
el interior de las naves, de forma que si este calor proviene de los techos
calentados por el sol» se transportará a las aves fundamentalmente en forma de calor radiante.
El calor radiante que
penetra a la nave por los techos sin aislamiento es prácticamente imposible de
combatir. Ante este fenómeno es poco lo que pueden resolver los ventiladores.
Si la temperatura del aire es elevada, entonces el calor radiante más bien lo
que hace es reforzar el efecto de la temperatura ambiental, aumentando por supuesto, el estrés sobre las aves.
En
estas condiciones las aves pueden disminuir su comportamiento, ganar menos peso
vivo, empeorar la eficiencia alimenticia e incrementar la mortalidad debido al
estrés calórico.
El aislamiento de
techos, ideado inicialmente para conservar el calor dentro de la nave en climas fríos, también previene la excesiva acumulación de calor
en verano. Los materiales aislantes más utilizados para techos de instalaciones
avícolas son los paneles de poliuretano o de poliespuma, espuma de poliuretano
asperjada y las pinturas reflectantes.
Un estudio realizado
recientemente evaluó el efecto de un recubrimiento de techos metálicos en naves convencionales para pollos de engorde, y los resultados
mostraron que la pintura reflectante logró disminuirla temperatura ambiental alrededor
de las aves hasta en 2°C en las horas más calurosas del día, mejoró el peso vivo
en 62 gramos/ave(3,5%) y la Conversión alimenticia en 73 gramos menos de pienso
(2,6%), así como atenuó los efectos de un golpe de calor al reducir ese día a
casi la mitad, las pérdidas de aves (151 vs 285 pollos muertos) en una nave con
el techo pintado de blanco comparada con oirá nave idéntica sin el techo
pintado.

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